Stormi corrió a la habitación de su madre, desde que sus tíos llegaron ella puede estar mucho más tiempo con su ogro y se siente demasiado feliz tenerlos a todos cerca. Que solo no sean ella y su madre le hace bien.
Subiendo a la cama se le quedó mirando como siempre, la sonrisa en la cara de la niña aceleró el corazón de Ana quien estaba con los ojos medios abiertos, pero lo suficientemente cerrados como para que su hija no supiera que la mira.
―Eres muy hermosa, mami. ―Susurró. ―Deberías co