Kalen giró sobre sus talones para ver a la despistada que tumbó y Stormi alzó la mirada para ver al descuidado que la dejó caer. Ambos sin saberlo hicieron el mismo gesto duro que tanto los identifica, por alguna razón se sintieron abrumados por la presencia del otro, la niña por la seriedad y lo enorme del hombre y él por la pequeña rubia que lo mira como si fuera la persona más tonta del mundo por hacerla caer.
―¿Quién eres tú y qué haces en mi casa? ―Esa voz gruesa intimidó a Stormi, ella r