Osiris cerró la puerta tras de ella con una calma que no era cierta.
―Mariposita…
―Porque hoy dejaré de ser tu esposa, Aiden. ―Ambos se separaron demasiado despacio para su gusto. Esperó que se despegaran como si se quemaran, pero eso no sucedió, estaban demasiado cómodos, aunque un poco desconcertados, quizás por su presencia.
―¿Qué? ―Aiden no comprendía nada, sabía que estaban peleando, pero no esperó que ella llegara a ese extremo.
―Ahora puedes quedarte con tu zørra, Aiden. ―Le dio