Osiris se sentó, tenía los pies adoloridos, pero estaba satisfecha de como habían salido las cosas. Los niños se divirtieron muchísimo, las cuidadoras no fueron la excepción y todo salió justo como lo había visualizado.
―Majestad. ―Una de las cuidadoras le tendió una taza. ―Tómese el té, eso la relajará un poco. ―Osiris con una sonrisa lo aceptó.
―Qué rico. ―Jadeó al darle un sorbo al líquido caliente. ―Gracias. ―Cerró los ojos para disfrutarlo más. ―No creí que tardaríamos tanto.
―Bueno,