―¿Qué? ¿Qué es interesante, doctora? ―Osi que está por videollamada, deseó aparecer justo en ese consultorio. ―¿Por qué tarda tanto? No debería tardar.
―Ten paciencia, mariposita. ―Aiden tranquilizó a su mujer. ―Deja que la doctora haga su trabajo. ―La mujer sonrió, está un poco nerviosa, estar en una videollamada con los mismos reyes de Mónaco es algo nuevo.
―Todo está bien, es que estaba segura de que vi un pene erecto y ahora ya no lo está. ―Todos quedaron descolocados.
―Vaya, será como e