Los murmullos y las miradas indiscretas no se hicieron esperar, todos sabían de la noticia por la propia boca del duque, pero verlo con sus propios ojos es como si hubiera sido una sorpresa. Ana apretó el brazo de su marido, ella puede actuar segura, pero lo cierto es que se siente muy incómoda y, por lo tanto, algo nerviosa. ¿Por qué los miran así? ¿Está demasiado vulgar para un baile de ese estatus? ¿Acaso la están juzgando por solo ser una simple chef?
―Sean bienvenidos, excelencias. ―El an