Capítulo 44. Asunto pendiente.
El ambiente en la habitación estaba cargado de una tensión densa y ardiente.
Emma estaba sentada al borde de la inmensa cama, deslizando sus manos llenas de loción por la piel desnuda de sus muslos con una lentitud inconsciente.
Su mente estaba muy lejos de relajarse; su cuerpo entero seguía vibrando por la promesa que había quedado pendiente en la oficina.
Emma lo miró a través del espejo, notando la ligera tensión en los anchos hombros de su esposo.
—¿Cómo te fue con tu madre? —preguntó Emma,