Capítulo 114. La nueva amenaza.
Nicolás guardó su teléfono móvil en el bolsillo interior del saco, finalizando la llamada con rapidez.
Aquella interrupción no había logrado disipar ni un poco la tormenta que oscurecía sus ojos grises.
Volvió a cruzar los brazos, retomando su postura intimidante en el centro de la oficina.
—Ahora sí, terminemos lo que empezamos —exigió con voz ronca y autoritaria—. ¿Miguel es qué, Emma?
Emma lo miró en silencio durante un segundo.
Al ver su rostro enrojecido por la ira, los celos marcados en s