Capítulo 43. La espía en la mansión.
En la sala de estar de la mansión Altamirano, el ambiente era de paz.
La luz de la noche se filtraba por los ventanales, iluminando a Isabel, quien estaba sentada cómodamente en el sofá. Tomó la mano de su hija con ternura.
—Qué bueno que te diste cuenta de quién era realmente la mujer esa, Emma —le dijo Isabel, soltando un suspiro pesado—. Esa víbora solo quería usar ese pequeño favor que te hizo en el baño para ganarte la confianza y manipularte a su antojo. Pero ya ves, le salió el tiro por