Capítulo 45. La noticia bomba.
Muy temprano en la mañana, cuando el sol apenas comenzaba a despuntar, Sandra entró como un huracán a la habitación.
Llevaba la bata de seda mal amarrada y una expresión de triunfo en el rostro. Se acercó a la cama y sacudió a su marido sin la más mínima delicadeza.
—¡Despierta, Gerardo! Te tengo una bomba.
Gerardo gruñó con pesadez, enterrando la cara en la almohada, sintiendo la resaca de la noche anterior martillándole la cabeza.
—¿Qué te pasa, mujer? Déjame dormir en paz.
Ella no le hizo ca