Capítulo 110. Inocencia demostrada.
Más tarde, en la imponente sala de juntas de la corporación, la tensión se podía cortar con un cuchillo.
Allí se encontraban dos de los representantes legales de los clientes que habían comprado los lujosos apartamentos en preventa.
Nicolás guio a Emma hasta el interior de la sala, sosteniéndola firmemente por la cintura en un claro gesto de apoyo.
Adentro ya los esperaban Marcelo y Raúl.
Apenas entraron, uno de los representantes —un hombre mayor de traje gris y ceño fruncido— se levantó de ma