Ilayen tomó un sorbo de agua para aplacar su sed. Se había podido sentar recostando su espalda en el respaldar de la cama con ayuda de Seth. Y había sido un alivio para su cuerpo, más no para su mente y corazón.
No quería pensar en todo lo ocurrido porque era darle vueltas a lo mismo una y otra vez y eso… no solucionaría nada. Al menos le había servido para una cosa. Saber que el destino no siempre era el indicado, ni para estar a su lado, ni para confiar en él.
Escuchó como la puerta era abier