Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer llegó sin aviso, deslizándose por las cortinas como un ladrón cansado.
París despertaba con el sonido distante de las campanas, pero en la casa del Marais, el tiempo parecía detenido.Eleanor permanecía junto a la ventana, envuelta en un chal oscuro, observando cómo la luz







