Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer del 18 de junio de 1815 se alzó gris sobre los campos de Waterloo, cubiertos por una bruma densa y el olor a lluvia vieja.
El barro llegaba hasta los tobillos de los soldados, las ruedas de los cañones se hundían, y los caballos resoplaban nerviosos. En el horizonte, las colinas parecían contener la respiración antes del rugido de la batalla.Eleanor llegó a la retaguardia en un carruaje cubierto de polvo. No debía estar allí —ninguna mujer debía—, pero el corazón no entiende de órdenes ni de prudencia.
Clara la había acompa&






