Mundo ficciónIniciar sesiónBruselas despertó con un sonido distinto al de los días apacibles: el rumor de cascos y ruedas, un temblor en las calles que anunciaba lo inevitable.
La guerra había llegado.Desde la ventana de la pequeña casa en el barrio de Saint-Géry, Eleanor observaba el caos con una mezcla de incredulidad y determinación. Durante tres meses, aque







