Mundo ficciónIniciar sesiónEl salón de Lady Harrington resplandecía bajo el fulgor de los candelabros de cristal. Cientos de luces se reflejaban en los espejos dorados, en las joyas relucientes y en las copas de champaña que tintineaban entre risas contenidas. La temporada de verano había comenzado con fasto, y ningún nombre respetable podía faltar.
Lady Eleanor Whitcombe descendió las escalera







