Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer en Ashbourne no traía alivio, sino un silencio cargado de vigilancia. Desde su ventana, Lady Eleanor observaba los jardines donde los criados recortaban los rosales con un esmero casi militar. Todo en la casa parecía ordenado para dar la ilusión de paz, y sin embargo, bajo ese barniz, cada movimiento suyo era seguido, medido, juzgado.
Lady Whitcombe había redoblado su presenci







