El yate El Halcón II, anclado en una cala privada, brillaba bajo la luz artificial, un contraste cínico con la oscuridad de las negociaciones que tenían lugar en su interior.
Fátima, con su grabadora de audio y su micro cámara de video funcionando imperceptiblemente bajo los pliegues de su vestido, tomó asiento frente a sus sobrinos.
Nasser, se encontraba nervioso por la caída bursátil, pero hizo el intento de mostrar control.
— Tía Fátima, lamento que Hassan esté tan... inestable, pero las rie