Cuarenta y ocho horas después, la sede de Al-Farsi era un hormiguero de periodistas, el anuncio no era solo de sucesión, sino de revolución.
Tariq y Eleanor subieron al estrado, hombro con hombro, parecían dos fuerzas opuestas que por fin habían hallado su punto de equilibrio, él, el Halcón afilado, ella, la Rosa inquebrantable.
Tariq tomó la palabra primero, su voz resonó con una autoridad que nunca había tenido, y se centró en el negocio.
— La era de la opacidad ha terminado, Al-Farsi Petrole