La mañana se sentía turbia, Tariq había partido para enfrentar la amenaza de Dylan, dejándola sola con el peso de la confesión y la certeza de que su vida dependía de la lealtad de un hombre acorralado. Eleanor, al borde del colapso por la toxicidad de Zeina y la presión de Fátima, se rindió a la necesidad de desahogo y llamó a Omar.
Se encontraron en una cafetería discreta, Omar la recibió con una calidez que contrastaba con la frialdad metálica del penthouse, él era un hombre amable.
— Estás a