La biblioteca de Tariq no era solo una colección de libros, era una bóveda de mármol y ébano, un santuario de conocimiento.
Eleanor buscaba el Pergamino del que le hablaba el mensaje anónimo. Sus dedos se movían frenéticos por los lomos de los libros, ignorando títulos financieros y políticos, buscando algo antiguo, algo que oliera a secreto.
Tariq seguía en su oficina. El teléfono descansaba en la mesa, caliente por la llamada a su padre. Una frase que había dicho su padre Hassan todavía reso