La furia de la noche anterior se había asentado en el penthouse como una capa de ceniza fría. Tariq no había vuelto a mencionar a Omar, ni su furia. Simplemente le había ordenado a Eleanor que se vistiera.
— La reunión ha sido reprogramada Eleanor, hoy estarás conmigo — le dijo ignorando su expresión de incomodidad.
Pero en lugar de llevarla a la fortaleza que era su corporación, el chófer se detuvo frente a un muelle privado. Tariq la condujo a un yate de lujo anclado en el muelle. Era su sant