Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire del callejón, denso con el olor a humedad y a la lejana pólvora, se congeló en la tensa quietud que precedía a la tormenta. Las sirenas de la policía, antes un zumbido distante, ahora eran un aullido creciente, un coro de advertencia que se acercaba. Lucas, con la escopeta firmemente empuñada, se interpuso entre Elena y el coche de Francesco, su cuerpo tenso, una promesa de violencia en cada fibra. Ramiro, una sombra en la penumbra, habí







