La quietud del piso franco se rompió con el chasquido metálico de las puertas cerrándose. Lucas había desaparecido por el pasillo con Miller, y Elena se había quedado sola, sumergida en la amargura de su reencuentro. El aire, antes denso por la tensión emocional, ahora vibraba con un silencio distinto, un presagio. Elena se sentía como si estuviera a punto de desmoronarse, la fortaleza que había construido durante años se estaba desmoronando bajo el peso de la presencia de Lucas.
Se dirigió a l