Mundo ficciónIniciar sesiónEl suave crepitar de la chimenea era el único sonido que rompía el silencio en la humilde cabaña de Ramiro. La lluvia había cesado, y el bosque, envuelto en una densa niebla, parecía contener la respiración. Elena velaba a Lucas, su mano aún sobre su frente, sintiendo el calor de su piel, el ritmo pausado de su respiración. La urgencia de la huida había dado paso a una tensa calma, una tregua precaria en medio de la guerra que los rodeaba.
Ramiro, sentado a la mesa, observaba a






