Mundo ficciónIniciar sesiónEl bosque, antes un laberinto de sombras y disparos, ahora ofrecía un manto de silencio, roto solo por el goteo de la lluvia entre las hojas y el jadeo de sus propias respiraciones. Ramiro, con una fuerza sorprendente para su edad, sostenía a Lucas entre sus brazos y a Elena, que aún se movía con dificultad, a su lado. Se movían entre los árboles con la pericia de quienes conocían cada raíz, cada rama, cada recodo del terreno. El aire, denso y húmedo, se cargaba con el olor a tierra mojada y







