Me encontraba de pie delante de aquel cuarto de cuidados intensivos; ya habían pasado tres meses desde que Aleksander había caído en coma. Mi mano se encontraba encima de aquella barriga que cada día crecía más.
—En serio, necesito que despiertes para que me ayudes con todo lo que me está pasando. No puedes venir a olvidar tus obligaciones conmigo, querido esposo.
Los días que no estaba en el hospital o en la casa, me encontraba trabajando en el restaurante. Por suerte, al estar rodeada de tantas personas, es que puedes estar a salvo de tu adorado tío.
—Aunque me pregunto cuánto tiempo más es que voy a poder estar a salvo. —Miré a Aleksander Por favor, necesito que despiertes de una vez, eres el único que puede detener a mi tío.
Él había sido bastante listo al ganarse el favor de los demás; era la única persona que no se llevaba de maravillas con su tío y por eso muchos de los empleados me miraban de mala forma.
—Solo tú eras el único que me comprendía cuando me ponía a la defensiva c