Miré a aquella mujer de pies a cabeza y en ese momento terminé de confirmar que el hombre que había atropellado a Aleksander tenía mierda en la cabeza al cambiar a una persona como su esposa por esta tipa que venía con aires de gran señora.
—Por comenzar, tú no me vienes a exigir nada y te exijo que me guardes el debido respeto que yo sí me merezco. Lo peor que pueden hacer las amantes es venir con aires de superioridad cuando se sabe bien que si quieres seguir siendo la querida de un “señor”, debes ser callada y sumisa.
En el momento en que ella me iba a pegar, el puñetazo de Chloe se le adelantó por mucho. Sabía bien que no estaba totalmente desamparada, a pesar de que le había dicho lo que sospechaba de Aleksander y ella.
—Ni se te ocurra tocar a mi amiga. —Ella se sujetó el pelo con una cola y caminó en dirección a la amante de aquel hombre—. Para una perra siempre tiene que haber una perra mayor y querida; déjame decirte que tú te has encontrado con una que no ladra, muerde de un