Le di un beso, y él dejó caer su libro, sujetó mi trasero, y en poco tiempo estábamos calientes y listos para hacer lo que el agotamiento no nos había permitido hacer.
—Espera un momento, pediré que preparen algo —dijo Aleksander—; mientras tanto, ve relajándote.
Él se marchó, y luego fui al baño. Al entrar, vi una lencería que decía “Para Brielle”, escrita por la misma Chloe. Me desvestí y me la coloqué.
—Ya está listo lo que pedí, amor —dijo Aleksander —sal, por favor.
Salí, y cuando Aleksand