Necesitaba tanto a Aleksander; sabía bien que si él estuviera aquí, mataría a golpes a mi tío, pero dado que no estaba, en este momento tendría que ser yo la que hiciera tal cosa.
—Solo te digo una cosa, mi esposo tarde o temprano va a despertar y ten por seguro que si llegas a tocar a nuestros hijos o a mí, no te va a ir para nada bien y no pienso mover un solo dedo con eso. Así que piensa las cosas antes de actuar, porque aunque eres poderoso y lo sé bien, no eres más poderoso que Aleksander Lennox, mi marido.
Levanté la mano donde tenía las alianzas de casada y pude ver cómo mi tío se ponía nervioso. El dolor que me había dado se fue al demonio y me levanté con una serenidad sorprendente.
—Es cierto que te tengo miedo, pero eso lo puedo dejar a un lado si se trata de proteger a mis hijos. Créeme que no me vas a querer conocer molesta porque el diablo se queda corto a mi lado; ya te lo había dicho; no obstante, parece que tienes memoria de corto plazo. Si mi mamá no te hizo nada en