El grito que dió Brielle fue tan fuerte que los pájaros que se encontraban descansando en la rama de un árbol, terminaron por salir volando. Ella terminó de rodillas en las piedras y a pesar de que se lastimó ni siquiera emitió un solo quejido.
Brielle abrazó a Analía con fuerza y comenzó a llorar de manera incontrolable, se mecía de atrás hacia adelante mientras sujetaba a la niña con desesperación.
—Tu madre fue una gran mujer, definitivamente no merecía la muerte que tuvo —ella se levantó y