Me hice a un lado en el momento en que miré que el machete venía en mi dirección; pronto rodó en mi dirección la cabeza de una serpiente que se estaba agitando con fuerza.
—¡Demonios! —di un brinco y miré cómo la serpiente se retorcía—. Esto tiene que ser una broma.
—¡Perfecto! —Brielle tomó a la serpiente mientras se retorcía y pude ver cómo se sentía orgullosa por haber matado a ese animal—. Ahora ya tenemos listo el desayuno y el almuerzo.
—¿Qué demonios estás diciendo? ¿Acaso te has vuelto