Me hice a un lado en el momento en que miré que el machete venía en mi dirección; pronto rodó en mi dirección la cabeza de una serpiente que se estaba agitando con fuerza.
—¡Demonios! —di un brinco y miré cómo la serpiente se retorcía—. Esto tiene que ser una broma.
—¡Perfecto! —Brielle tomó a la serpiente mientras se retorcía y pude ver cómo se sentía orgullosa por haber matado a ese animal—. Ahora ya tenemos listo el desayuno y el almuerzo.
—¿Qué demonios estás diciendo? ¿Acaso te has vuelto loca? Nos vas a matar si nos das de comer eso.
—No es para tanto —ella la miró de pies a cabeza—. Es una boa y se encuentra muy gorda; verás la clase de carne asada que voy a hacer. Analía muere por la serpiente asada.
La miré como si realmente hubiera perdido la cabeza; ella caminó hacia afuera y ahí colgó a la serpiente de la rama de un árbol muy alto.
—Es para que la sangre se escurra —ella puso un recipiente viejo justo debajo de la serpiente—. Mi niña va a estar muy contenta cuando le dé la