El silencio en la base militar nunca me había resultado tan ruidoso. Durante los últimos dos años, la presencia de Noah había sido mi banda sonora constante: sus bromas pesadas, el roce de su hombro contra el mío, su voz dándome seguridad. Pero hoy, el silencio era absoluto, roto únicamente por el sonido metálico de mis propios cubiertos contra la bandeja de la cafetería.
Estaba sentada en nuestra mesa de siempre, la que está cerca de la ventana con vista a la pista de aterrizaje. Cassy estaba f