Narrado por Noah
El estruendo del disparo retumbó en las paredes de azulejos del cuarto de suministros, un trueno ensordecedor que hizo que Emma soltara un grito ahogado y se encogiera en el suelo. La bala impactó a escasos centímetros de la oreja de Dylan, destrozando un frasco de alcohol que bañó su hombro con un olor penetrante y frío.
El humo de la pólvora llenó el espacio reducido. Dylan no se movió, pero sus pupilas se dilataron y un hilo de sudor recorrió su sien.
—La próxima no será a l