Darío se había quedado inmóvil, su mente luchaba por procesar que su hermana, por la que había arriesgado todo, estaba ahora a solo unos metros.
Luciana fue la primera en moverse, pero su mano se detuvo a medio camino, sintiendo que la magnitud del momento era estrictamente entre hermanos… bueno, entre Elena y Dario, ella quedaba para después.
Darío soltó un aliento que no sabía que estaba conteniendo, sus ojos, se derritieron de repente en un torrente de alivio y el afán de correr hacia su mis