El búnker se sumió en un silencio pesado y profundo. La liberación de Marco había consumido las últimas reservas de adrenalina del grupo.
Dario, Luciana y Marco estaban inmersos en una planificación de emergencia, susurrando estrategias y rutas de escape lejos del área de descanso.
La Dra. Rossi dormía pesadamente en una camilla improvisada. A Leo, sin embargo, el silencio no le significaba descanso, sino una ampliación de su perímetro de vigilancia.
Su puesto estaba en la confluencia de la sal