Marco abrió los ojos de nuevo, su mirada ya no era de odio puro, sino de un profundo conflicto. Levantó la vista hacia Dario, el hombre que le había robado a Luciana, a su eterno amor, le había robado su confianza, y lo había golpeado en más de una forma, y que ahora le ofrecía una puerta para salvarse de Greco.
¡Era tan absurdo!
En ese momento, mientras Marco se debatía en su interior, Luciana volvió a ver ese atisbo de parecido entre los dos hombres, aunque no quisieran advertirlo, serán igua