Era otro sábado por la tarde en Londres, uno de esos días raros en los que el sol se atreve a salir sin comprometerse del todo. El cielo estaba limpio por primera vez en semanas, un azul pálido y frío que hacía que la gente saliera a las calles sin paraguas, confiando en que la lluvia no volvería a traicionarlos.
Dante y Matteo habían salido solos después de comer. Valentina tenía una consulta de seguimiento en Harley Street que se había extendido más de lo previsto, una paciente con complicac