Por la mañana en Londres amaneció con un sol tímido que se colaba entre las nubes grises, como si la ciudad hubiera decidido darles un respiro después de meses de lluvia constante. Valentina y Dante salieron solos del penthouse poco después de las diez.
Matteo se había quedado en casa, enfrascado en un proyecto nuevo de programación que involucra machine learning y predicción de patrones climáticos. “para ver si puedo predecir cuándo va a llover de verdad en esta ciudad”, había dicho con esa s