Operacion "venganza".
Matteo seguía molesto.
Muy molesto y Dante lo sabía perfectamente.
Porque llevaba casi una hora evitándolo con la precisión de un francotirador profesional. Cada vez que Dante entraba en una habitación, Matteo salía por la puerta contraria sin decir una palabra. Cada vez que intentaba entablar conversación, recibía respuestas cortas, secas, casi militares: “Sí”, “No”, “No sé”. Y cada vez que Dante intentaba acercarse físicamente, aunque fuera solo para ponerle una mano en el hombro...
— No.
— N