Dos conversaciones.
Dante no tardó mucho en tomar una decisión.
La carta seguía sobre la mesa de roble oscuro, exactamente donde la había dejado hacía una hora. La luz tenue de la lámpara de escritorio caía sobre ella como un foco teatral, resaltando cada pliegue del papel grueso, cada trazo de tinta.
El mensaje seguía siendo el mismo... Breve... Simple e inquietante.
"Devuélveme lo que es mío."
Y cuanto más la miraba...
menos le gustaba.
El aire en la sala de monitoreo se sentía pesado. Las pantallas parpadeaban