Dante estaba sumido en sus pensamientos, no esperaba recibir una llamada tan pronto, sabía quién era, no necesitaba hacer algo más si no contestar la llamada.
Y para su sorpresa, cuando el nombre de Luca apareció en la pantalla de su teléfono, levantó una ceja con genuina sorpresa.
Estaba de pie en la terraza superior de la villa Santino, con las manos apoyadas en la barandilla de piedra caliza que aún conservaba el calor del día.
El sol se hundía lentamente detrás de las colinas toscanas, pi