Recordaba conversaciones susurradas en los pasillos largos de la antigua mansión familiar, miradas tensas entre su padre y otros capos, y el apellido “Moretti” pronunciado con una mezcla extraña de respeto y cautela.
— ¿Qué fue lo que pasó en esos momentos? —preguntó con voz más grave.
— Se rompió... De forma brusca y violenta. Los documentos que conseguí sugieren que fue algo repentino. No hubo una ruptura amistosa ni una negociación limpia. Hubo reuniones canceladas de golpe, pagos que quedar