Luca conocía esa cara. La había visto en fotografías antiguas, en informes, en las sombras de la historia familiar que Dante le había compartido. Pero esa persona no debería estar allí. No esa noche. No en esa propiedad.
Luca dudó, con el dedo sobre el botón de enviar mensaje. No podía alertar a Dante todavía. Había demasiados ojos en la mesa. Si enviaba algo prematuro, podría ponerlo en mayor peligro. Necesitaba confirmar. Necesitaba más.
Dentro del comedor, la conversación fluía como un río e