La luna carmesí había menguado en el cielo, pero su recuerdo seguía latiendo sobre las aguas. Aún quedaban trazos de energía suspendida en la atmósfera, como si el Canto de los Tres Pueblos hubiera dejado una melodía flotando más allá del tiempo. Luminaria no solo había sobrevivido; había cambiado. Los hilos de magia que unieron corazones en el ritual no se habían deshecho. Persistían, invisibles, entre miradas, entre palabras, entre silencios compartidos.
Amara se despertó antes del amanecer, c