Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer trajo consigo una brisa densa, más fría de lo habitual, y una inquietud que se arrastraba como un eco silencioso entre los callejones empedrados del pueblo. Desde lo alto del faro principal, Amara observaba la línea del horizonte con el ceño fruncido. Su conexión telepática con el entorno le permitía percibir emociones colectivas, y aquel día no era como los demás.
La calma no era paz. Era contención.—La tensión se filtra por las grietas —dijo en voz baja, s






