Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol comenzaba a descender lentamente sobre el horizonte, tiñendo el cielo de tonos carmesí y dorado. La bruma del bosque, tenue y acariciadora, se alzaba con lentitud sobre el cruce fronterizo neutral, ese espacio sagrado acordado entre clanes, donde las armas estaban prohibidas y la palabra era ley.
Amara aguardaba en silencio junto a Lykos, ambos de pie junto al pilar de piedra lunar que marcaba el límite entre territorios. El símbolo ancestral de la tregua estaba tallado






