El poblado ardía en gritos y acero. El choque de armas, el crujir de huesos y los alaridos de los heridos se mezclaban con un murmullo constante, casi imposible de identificar: eran las voces de los espectros, cada una repitiendo frases que habían dicho en vida, retazos de recuerdos entrecortados que se filtraban en las mentes de los vivos como cuchillas invisibles.
Amara luchaba en medio de esa tormenta. Sus movimientos eran precisos, pero cada golpe psíquico que desataba le co