Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl aire era denso, casi irrespirable, como si la habitación estuviera saturada de muerte y desesperanza. Las paredes de concreto absorbían los susurros ahogados, las súplicas silenciadas, el roce tembloroso de la piel contra las cuerdas. Evelyn y Valentina estaban inmóviles, atadas a sillas metálicas oxidadas, el metal mordiendo sus muñecas con saña. Los labios resecos, los ojos abiertos como heridas, temblando







