La pantalla parpadeó una vez antes de desplegar la información. El silencio en la cueva era tan espeso como la tensión que se respiraba. Adrian se pasó una mano por el rostro, cansado, pero con los ojos encendidos de determinación.
—Lo encontré —dijo al fin, rompiendo el mutismo. Todos se acercaron de inmediato, atraídos por el tono grave de su voz—. Este es el reporte oficial de la redada para capturar a Arturo Meneses, Colombia, hace más de dos décadas.
El nombre encendió una chispa inmediata